Estimados visitantes, les presento algunas imágenes y escritos de obras propias que sustentan mi actividad compartida de arquitecto, escultor, investigador y docente. Como arquitecto y ante un encargo, comienzo por satisfacer los requisitos económicos, las necesidades funcionales y las incertidumbres constructivas de los clientes, sin embargo, esto no es lo substancial. La base para una buena arquitectura es que sea bella. Buscar lo bello de la arquitectura es nuestra premisa fundamental. Una casa bella debe convidar al ocio, ser cómoda y permitir percibir relaciones armoniosas en sus ambientes. Para esto, utilizamos una estrategia proyectual que permite, a partir de un diseño denominado Sensorial, una experiencia arquitectónica que se manifiesta como un poema para los sentidos. De este procedimiento surgió la palabra Sensitura, es decir, “sensi” de sentidos y “tura” de arquitectura. Como escultor, si bien mi obra no puede escapar de ser autobiográfica, prima la búsqueda e intención de realizar esculturas con características táctiles y atributos para tocarlas. Finalmente, lo que permite una persistente actualización de mis conocimientos es la tarea de investigador y docente. Siento la necesidad de transmitir algunos conocimientos del oficio a mis alumnos. Enseñando se aprende. Agradezco la bondad, confianza y colaboración de colegas, ayudantes, amigos, familiares y clientes por el interés en mi trabajo.